
Anomalías. De la arquitectura contemporánea es un ensayo crítico sobre los fenómenos que están desbordando, erosionando y dejando sin efecto la arquitectura contemporánea tal como fue concebida durante el siglo XX. El libro no analiza la arquitectura desde sus obras canónicas ni desde sus discursos oficiales, sino desde aquello que no encaja: disfunciones, desviaciones, excesos y contradicciones que revelan una crisis más profunda que la mera obsolescencia estilística.
En Anomalías, la arquitectura no aparece como una disciplina estable, sino como un sistema tensionado por fuerzas externas que ya no controla. Globalización, digitalización, burocratización, mercantilización del proyecto, aceleración tecnológica y pérdida de sentido cultural configuran un escenario en el que muchas de las herramientas tradicionales del arquitecto resultan inoperantes. El libro no plantea esta situación como una decadencia nostálgica, sino como un síntoma que exige ser leído con rigor.
El concepto de anomalía se utiliza aquí en un sentido preciso. No se trata de errores puntuales ni de excepciones marginales, sino de fenómenos recurrentes que ponen en cuestión las reglas del sistema. La anomalía revela aquello que el modelo no puede explicar ni absorber. En este sentido, el libro propone leer la arquitectura contemporánea desde sus fallos estructurales, allí donde el discurso disciplinar se rompe y deja ver sus límites.
Uno de los ejes centrales del ensayo es la distancia creciente entre arquitectura y experiencia real del habitar. Mientras la disciplina produce imágenes, renders y relatos cada vez más sofisticados, la vida cotidiana se desarrolla en espacios genéricos, normativizados y profundamente despolitizados. Anomalías analiza cómo la arquitectura ha sido progresivamente desplazada de su capacidad transformadora para convertirse en un producto visual, fácilmente consumible y rápidamente obsoleto.
El libro examina con especial atención el papel de la burocracia, la normativa y los sistemas de evaluación en la producción arquitectónica contemporánea. Lejos de garantizar calidad, estos mecanismos tienden a generar arquitecturas defensivas, diseñadas para cumplir requisitos más que para pensar el espacio. La anomalía aparece entonces como una consecuencia directa de un sistema que prioriza la gestión sobre el proyecto y la certificación sobre la reflexión crítica.
Otro de los temas clave es la estandarización extrema de los procesos de diseño. Tipologías repetidas, soluciones prefabricadas, catálogos normativos y modelos exportables han reducido la arquitectura a una práctica de ajuste y adaptación mínima. Anomalías no demoniza estos procesos, pero los expone como síntomas de una pérdida de ambición intelectual. Cuando todo es optimizable, lo verdaderamente problemático deja de plantearse.
La relación entre arquitectura y tecnología ocupa un lugar central en el ensayo, pero desde una perspectiva crítica. El libro cuestiona la ilusión de que lo digital, por sí solo, pueda resolver los problemas de la disciplina. Algoritmos, inteligencia artificial y herramientas avanzadas no garantizan una arquitectura mejor si se integran en un marco conceptual agotado. En muchos casos, la tecnología actúa como una capa cosmética que disimula la falta de pensamiento proyectual profundo.
Anomalías también aborda la crisis del relato arquitectónico. La disciplina ha perdido la capacidad de construir narrativas convincentes sobre su función social, cultural y política. En su lugar, proliferan discursos vacíos, slogans y etiquetas que funcionan bien en redes sociales y plataformas visuales, pero que carecen de densidad teórica. La anomalía se manifiesta aquí como una desconexión entre lo que la arquitectura dice de sí misma y lo que realmente produce.
El ensayo propone leer estas anomalías no como fracasos individuales, sino como indicadores de un cambio de época. La arquitectura contemporánea se encuentra atrapada entre modelos heredados que ya no funcionan y futuros prometidos que nunca terminan de llegar. En este intersticio, surgen prácticas híbridas, desviadas y a menudo invisibles que el libro analiza como posibles puntos de inflexión.
Dirigido a arquitectos, investigadores, docentes y estudiantes, Anomalías. De la arquitectura contemporánea se sitúa deliberadamente fuera del confort disciplinar. No ofrece soluciones rápidas ni manuales de corrección, sino un marco crítico para pensar por qué la arquitectura ha llegado a este punto. Su escritura es directa, analítica y provocadora, evitando tanto el academicismo complaciente como la denuncia superficial.
El libro dialoga con la teoría arquitectónica contemporánea, pero también con la sociología, la filosofía y los estudios culturales. Esta transversalidad no busca diluir la disciplina, sino poner en evidencia que muchos de los problemas actuales de la arquitectura no pueden entenderse desde una mirada exclusivamente interna. La anomalía, en este sentido, es siempre un fenómeno relacional.
Lejos de proponer un retorno a modelos idealizados del pasado, Anomalías plantea la necesidad de asumir el conflicto como condición productiva. Pensar la arquitectura desde sus fisuras implica aceptar la incertidumbre, cuestionar las jerarquías establecidas y renunciar a la falsa seguridad de los sistemas cerrados. La crítica no aparece aquí como destrucción, sino como posibilidad de reconfiguración.
En un contexto en el que la arquitectura corre el riesgo de volverse irrelevante, este ensayo propone detenerse y mirar aquello que no encaja, lo que incomoda, lo que no funciona según lo previsto. Porque es precisamente en esas anomalías donde se hace visible la necesidad de repensar radicalmente la disciplina.
Anomalías. De la arquitectura contemporánea se presenta así como un libro incómodo, pero necesario. No busca salvar la arquitectura ni dictar su futuro, sino ofrecer herramientas conceptuales para entender por qué muchas de sus promesas han quedado suspendidas. Leer la arquitectura desde la anomalía es, en última instancia, una forma de recuperar su capacidad crítica en un mundo que tiende a neutralizarla.